Vendida en matrimonio forzado a los 12 años, Sahar Gul fue encadenada en el sótano por familiares de su marido, la golpearon con tubos de hierro al rojo vivo, la privaron de comida y le arrancaron todas las uñas cuando se negó a prostituirse para ellos. Sin embargo, la sentencia que condenaba a sus agresores quedó reducida a un mísero año, ¡y ahora están libres de nuevo!
Te pedimos colaborar con tu firma para que no prospere el proyecto de ley que reaccionarios legisladores afganos están impulsando y que prohibiría a los familiares de los agresores testificar ante un tribunal. Supondría dar luz verde a que más mujeres y niñas sean maltratadas en el hogar, como le ocurrió a Sahar Gul.
Datos recogidos de la Comunidad Avaaz
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