lunes, 15 de septiembre de 2014

TETRALOGÍA A FAVOR DE LA PAZ. PARTE 3: IDENTIDADES EN CONFLICTO

La paz en Israel y Palestina sólo será permanente si se rompe la multiculturalidad estanca, basada en los estereotipos. El camino sería hacer comprender a los propios actores que el contacto con los otros es enriquecedor.
Esta tarea se puede realizar sobre todo educando a la infancia, desde los medios, la escuela, pero sobre todo en la familia y el grupo cercano. Sin embargo la dificultad para el cambio radica en la distinta asignación de roles dentro del hogar, la mujer puede quedar en un segundo plano social, lo asume y se lo cree, y al final también se tiene dominada su capacidad de cambiar las cosas.

Texto Suzanne
Existe una diferencia de género que hasta ahora de forma invisible también ha prolongado e impedido la solución del conflicto palestino israelí. Como decíamos en la introducción, en las tendencias más extremas de ambas culturas, aprovechando "la religión" se relega a la mujer a un rol en segundo plano, haciendo creer que es su lugar, que tiene unas funciones de género. Pero todo es una estratagema cultural. Esta diferencia de género la observamos en la educación, en los lugares públicos, en la vestimenta, etc. Aunque se han ido consiguiendo pequeños avances, por ejemplo, el muro de las lamentaciones por fin tiene un lugar público para las mujeres y para los hombres. Lo mismo ocurre en las mezquitas, están separados los lugares de oración por género.

Pero por desgracia, ambas culturas tienen confinadas a las mujeres al ámbito privado. En el hogar se les asignan las tareas  domésticas. Desde la infancia, las diferencias son evidentes en el comportamiento y en la manera de aprender las normas sociales de hombres y mujeres, el niño disfruta más del ocio en el tiempo en casa que sus hermanas o va a realizar las oraciones con su padre y la niña tiene encargado ayudar a la madre, poner la mesa y atender la casa. Esto sienta las bases de como deben ser su vidas cuando sean mayores, serán una imitación de lo que ha aprendido, puesto que las ideas y los roles tienen mucho de observación y aprendizaje.

Esta educación de la mujer ayuda a prolongar las identidades en conflicto también, mediante la crianza de los hijos e hijas en el endogrupo (nosotros) y contra el exogrupo (ellos), algo que ocurre de manera indistinta en los grupos palestino e israelí. Entendamos mejor como funcionan las identidades y sus relaciones.

Formación de identidades colectivas y su uso para manipular: relaciones endógenas y exógenas ¿qué son?:

Las identidades colectivas aluden a una conciencia compartida por cierto número de individuos de reconocerse entre sí como semejantes y a la vez diferentes de otros individuos. La semejanza son unos factores definidos de forma estereotípica y aceptados como propios y comunes. (Piqueras, A. 2002:38).


En el proceso israelí-palestino intervienen dos grupos. Cada grupo vive dos relaciones o dinámicas: las endógenas, con su propio grupo, “el nosotros”; y la otra dinámica sería exógena: “el ellos”, la relación con los otros, los que no son "nosotros".
  • Relaciones endógenas: En el propio grupo y pueden ser afinidad, colaboración, complementariedad con el propio grupo, incluso rechazo. Hay distintos grupos dentro de los grupos y no todos comparten posturas, aunque conviven bajo una identidad, predominan ciertos valores comunes del grupo por encima de ciertas cuestiones individuales o visiones de otros integrantes del grupo.
  • Relaciones exógenas. Son las que se ejercen por la interacción con otro grupo, en el caso que nos ocupa  son relaciones de rechazo: Ambos grupos tienen una visión estereotipada de que los otros son los malos, hay que protegerse de ellos.
Las relaciones resumidas anteriormente marcan el comportamiento que se espera de hombres y mujeres dentro de la familia y también en el endogrupo, gracias a las ideas impuestas por la comunidad en la que se inserta cada uno. Cada uno de los grupos tiene un sentido de comunidad, que no cambiará si es manipulado por líderes políticos inadecuados o con intereses económicos más que humanos.

El sentimiento de comunidad del Sionismo
El sionismo en realidad proviene de un sentimiento de comunidad cuyo factor común más relevante es el haber sido perseguidos y masacrados a lo largo de la historia. Este factor es el que les da el poder de reclamar su nacionalidad, a pesar de que, insistimos, muchos judíos no viven en Israel, o no procesan la religión, tampoco participan a favor de una mejora del conflicto. 

Los judíos, extendidos sin nación por todo el mundo ya comenzaron a regresar a estas tierras en el siglo XIX, pero los conflictos mundiales posteriores fueron dando pie a lo que ocurre en la actualidad. Cuando la ONU otorgó territorios en 1947 a los judíos, se promulgaron leyes para permitir la emigración al país, como es la del Retorno y de la Nacionalidad, que señalan el derecho de las personas judías a instalarse en Israel y a poseer la nacionalidad israelí. Sin embargo estas leyes crearon mucha polémica entre detractores y defensores, pues unos defienden que son los legítimos descendientes de la Tierra de Israel, en base a las escrituras, y otros creen que sólo se favorece a un grupo de personas sobre el resto y que para conseguir la nacionalidad hay que convertirse en miembro de una comunidad étnica o religiosa, como es la judía.

El miedo de Israel a ser eliminado de nuevo creó un sentimiento común de protección del otro. A Israel le persigue su historia.  Sin embargo, los israelíes están cada vez más solos en la evolución del conflicto a lo largo del siglo XX. Se sienten aislados internacionalmente y esto les hace ser un estado más autoritario, intransigente y con una sociedad militarizada y sin diálogo. 

En sentimiento de comunidad de los palestinos
En cuanto a los palestinos, no se trata sólo de ser musulmanes o de vivir dentro o fuera del gueto, pues hay palestinos que viven aislados, pero otros viven en Jerusalén, y los hay más o menos radicales y existe distinto grado de practicantes. Por lo que su identidad colectiva en el conflicto viene dada por otros factores,  que no se deben sólo la religión.

Los palestinos han vivido varias expulsiones. Como dijimos en el segundo artículo de esta tetralogía, primero fueron una comunidad campesina que fue desterrada por la colonización sionista. Más tarde, en el reparto hecho tras la I Guerra Mundial, cuando los turcos fueron expulsados, Oriente Próximo se dividió entre franceses e ingleses bajo el dominio del imperio británico. Tras la II Guerra Mundial, sufrieron la colonización judía entre 1936 y 1939. En 1948, tras el Tratato de la ONU, Israel expulsó a casi setecientos mil palestinos de sus pueblos y en 1967 además, tras una guerra tomaron Cisjordania, Gaza y Jerusalén este. Todo ello provocó a lo largo del tiempo que los palestinos se asociasen y se rebelasen contra la ocupación de sus pueblos.

En los últimos tiempos, lejos de llegar a un acuerdo, la radicalización de ciertos sectores como Hamas han impedido el diálogo. El asociacionismo es lo que ha dado lugar a la identidad dividida dentro de los palestinos a finales del siglo XX, lo que ocurre es que ciertas asociaciones justifican la violencia como forma de coacción hacia Israel, ya que éste último no parece querer el cambio, pues es el que tiene mayor control de los recursos.

Como vemos, el odio a los otros también se utiliza como forma de la identidad. A esto se suma que los países de fuera han tenido que ver en el origen del reparto, y por ello se crean alianzas entre otros estados nación con las identidades palestina y judía. Así ocurre entre Israel con EEUU y de Palestina con Iran o Líbano, o cuando la ONU realizó el reparto, hubo enfrentamientos también con Siria, Irak, Egipto o Transjordania.

El Antimodernismo como forma de mantener costumbres que marcan roles para la mujer
Otra cuestión que influye en el arraigo de ciertos rituales asociados a lo religioso, es que, a causa de la intromisión de Europa y EEUU, ambas culturas (palestina e israelí) desde dentro, fomentan cierta reacción contra lo moderno, contra los estados laicos cuyos sistemas normativos, legales y valorativos dejan de estar orientados por principios religiosos. Los estados laicos occidentales fomentan valores como la fama, el individualismo, la competitividad, el éxito académico, el económico, etc. Sin embargo, en las culturas que participan en el conflicto, se fomenta el valor del grupo por encima de los valores del individuo.

Por ello el antimodernismo en la sociedad islámica es moldeado a medida de las enseñanzas del Corán y se muestra al exterior con la visibilización a través de símbolos “corporales” del nuevo orden, como es la barba en los hombres y el burka en las mujeres.


Entre los israelíes ortodoxos más radicales se demuestra con una vestimenta de levitas, ropa discreta y cabello tapado para las mujeres; tirabuzones a los lados de las sienes, barba y kiphá para los hombres. 

Las escrituras como argumento
Es fácil buscar argumentos tanto por los israelitas, como por los palestinos, en la interpretación literal de las escrituras para justificar el derecho a la tierra y crear sinergia y control dentro del endogrupo. Los principios y fundamentos de los textos considerados sagrados se buscan en la Torá para los judíos o el Corán para los musulmanes. 
Los judíos se basan en las escrituras porque para ellos es la tierra prometida del Génesis y cualquier palestino argumenta lo mismo respecto a los territorios basándose en el nacimiento y en las escrituras del Corán, que dice que Mohammed fue de la Meca a la mezquita de Al Aqsa en Jerusalén, así que bajo esta perspectiva palestina Jerusalén es de los árabes.

Nuestra reflexión es que los lugares deberían estar hechos con el corazón de los hombres y mujeres que los habitan, y sin paz no hay lugar que tenga valor ni escritura sagrada que lo sostenga.


El fundamentalismo:
El uso de la religión como forma de organización política surgió en los años 80.  En la actualidad en Israel hay partidos políticos ultraortodoxos judíos y en el mundo árabe, se introducen los discursos religiosos en las luchas políticas por Alfatah, aunque este grupo era y es un movimiento laico. Por lo que podemos decir que el fundamentalismo en la zona es un fenómeno moderno que persigue un fin porque hay muchos intereses, incluso externos, en el conflicto.  Es decir, es una manera de defenderse de las influencias de países colonizadores, de evitar una apertura hacia otras ideas. Consigue así consolidar lo que los líderes desean: mantener su propio poder mediante la cohesión de unas mismas ideas identitarias sin que nadie se atreva a salir de ellas por miedo a enfrentarse a su propio grupo o familia y ser excluido.

El fundamentalismo ha sido hasta el momento  una forma de conseguir que la gente a cometa actos terroristas. Palestina no tiene un ejército fuerte como Israel, así que las Intifadas son acciones dirigidas como respuestas al cerco militar que sufren. Empezaron como campañas de resistencia de los palestinos y fueron intensificándose. Si muere alguien, se considera mártir, ya que en la lucha pierde el débil contra el poderoso: la piedra contra las armas del ejército.

Por otro lado, el miedo a los atentados provoca en los Israelíes controles que impiden ejercer la libertad a los palestinos. Es un círculo que se retroalimenta, pero que no parece propulsar un encuentro social. Esperemos que prospere el acuerdo de paz y que no retorne.

El fundamentalismo, “afirma una identidad aparte de los grupos religiosos más amplios de los que surge". Desde el fundamentalismo se consigue crear “un fuerte sentimiento de comunidad centrado en una forma de vida religiosa claramente definida”. (Kottak, C. 2006:252).

Sin embargo, el objetivo real es más bien una religión civil, que incluye “rituales, desfiles, ensalzamiento de símbolos como banderas, estandartes y objetos condensadores de identidad, días conmemorativos de ciertos acontecimientos considerados clave para el endogrupo, celebraciones generales, himnos, festividades”. (Piqueras, 2002:42).  Siguiendo a estos autores, y visto con una mirada antropológica, observaríamos que se manifiesta en ambas culturas mediante signos o dibujos: como la estrella en algunas casas; las pintadas palestinas de Hamás en los muros; en símbolos que aparecen en el días conmemorativos cuando celebran con un himno y uniformes la creación del Estado. 

Mesianismo político, grupos armados,  brigadas de mártires y mucho más. 
Los grupos armados musulmanes más radicales son especialmente los que usan la religión como instrumento, no desean el diálogo. Por ello surgen asociaciones como Hamas o la Jihad islámica, grupo menor, pero políticamente más radical. Ellos reciben financiación de Irán, intentan imponer el estado islámico en Palestina. Lo mismo ocurre con Hizballah, milicia shiita que proviene del Líbano, país que les ofrece apoyo y armas para crear un estado islámico. ¿No veis que lo externo y sus intereses llevan a la masacre a otros?.

Las brigadas de mártires de Al-Aqsa y los líderes religiosos son también una forma de utilizar el mesianismo político. El grupo de mártires, muertos a causa del conflicto, se utiliza como forma de conseguir poder político si la confrontación se resolviese. Al atribuirse la mayor parte de los atentados contra Israel, consiguen tener un papel en la posible negociación.


Mujeres por la pazEl papel de las mujeres
Esta tarea de educar para la paz se puede realizar desde los medios, la escuela, pero también la podrían realizar las madres que suelen encargarse en muchas culturas de la crianza en los años tempranos. Sin embargo la dificultad radica en que al asignarle ese rol la mujer en la familia y dentro del endogrupo, ellas pueden quedar en un segundo plano social, lo asumen y se lo creen, y al final también queda dominada su capacidad de cambiar las cosas. Por ello la mujer debe ser consciente de esta imposición cultural, despertar y salir a luchar.

Sólo conociendo la verdad podemos ser libres. Dejad que lo niños y niñas jueguen juntos.

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Fuentes:
KOTTAK, C.P.(2006). Antropología cultural. Madrid: McGraw Hill / Interamericana de España S.A.U
PIQUERAS, A. (2002) en De la Cruz y otros, Introducción a la antropología para la intervención social. Valencia. Tirant lo Blanch.
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